Alturas

Resulta que hoy decidí ser una jirafa. Una jirafa tan soñadora que puedo masticar las nubes de azúcar triste con las orejas. Una jirafa que se ha vuelto amiga de todas las mariposas introvertidas que se esconden en la sombra de las estrellas. Una jirafa sin nombre, pero que responde al llamado de la lluvia, sin buscar un lugar en donde refugiarse. Las jirafas odian la lluvia, pero yo por ser la jirafa más alta he decidido hacer las paces con la luna.

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