50 things that you probably don’t know about me

Things you should know about me:1. My principal philosophy is freedom.

2. I don’t take life too seriously.

3. You will never possess me.

4. I don’t know how to manage explosions.

5. I think some lies are not for harming but for protecting. 

6. Human beings are never going be in peace. 

7. I am really bad at understanding myself. 

8. I hate christmas.

9. I don’t like big cities. 

10. I would love to have more time to read.

11. I don’t like doctors.

12. I believe people can’t be treated equally. 

13. God never heard me.

14. I think age doesn’t define how mature we are. 

15. I prefer to not to say goodbye.

16. I actually hate goodbyes.

17. I am afraid of long kisses.

18. I adore cats.

19. I have never seen the moon next to someone. 

20. I adore species.

21. I would love to have a big kitchen.

22. I am looking forward into a vegan life.

23. I don’t do stupid things with bad intentions. 

24. I don’t know how to handle jealousy. 

25. I like rare doors.

26. I have a fetish for psychological horror. 

27. I don’t like unnatural lights.

28. I absolutely hate the feeling in my eyes when I’m in front of a computer.

29. I don’t know how to handle verbal fights.

30. Fights are totally harmful for me.

31. I prefer accepting someone is right instead of continuing a fight. 

32. I prefer remaining in silence instead of destroying someone with my words. 

33. We never love just one people.

34. Writing kills me softly but profoundly. 

35. I don’t like birthday cakes.

36. I suffer from the “I live in the extremes” syndrome.

37. I love and hate people at the same time.

38. Trees hear better than people.

39. When tears really want to come out of my life I can’t control them. 

40. I love Ed Sheeran and Taylor Swift and I’m not afraid of accepting it.

41. I forgot about the prince charming when I met the harlequin. 

42. I’m not afraid of death.

43. I believe religions are a massive Black Friday.

44. I am totally disappointed of humanity.

45. I am in love with my friends.

46. I think my best friend is the sexier girl ever but I would never have sex with her.

47. I wish my fridge had more food.

48. I feel envy when I see full fridges. 

49. I wish my aunt had more time for me.

50. I adore cooking.

  

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Ir a la Universidad

Mi compañera de al lado quiere ser bailarina:

Sus papás la obligaron a estudiar leyes.

Mi compañera del otro lado quiere ser maquillista profesional:

Sus papás la obligaron a estudiar Gestión Administrativa.

Mi maestra siempre quiso ser arqueóloga:

Hoy nos da la clase de Álgebra de mala gana.

Mi mejor amigo siempre quiso ser decorador de interiores:

Sus padres lo obligaron a escoger una carrera que fuera masculina.

Y así estamos… todos.

El único lugar en el que somos libres es cuando estamos todos sentados en nuestra mesa. Ahí le puedo decir a mis amigos que los amo y darles besos en la frente sin miedo a que me digan que ”no puedo ser tan cariñosa en este mundo de competencia”.

Un trimestre como cualquier otro en la universidad

CLASE I
-Profesor, a mi hermana le rompieron el corazón y me pidió que me quedara toda la noche junto a ella.
-No me importa, tuvo que haber hecho su tarea…

CLASE II
-Profesor, mi madre llegó muy ebria a casa anoche y mi hermana y yo tuvimos que llevarnos a mis hermanitos a la casa de mis tíos fuera de la ciudad para que estuvieran a salvo.
-No me importa, tuvo que haber hecho su tarea…

CLASE III
-Profesor, mi papá se tomó una sobredosis de pastillas y tuve que llevarlo intoxicado al hospital anoche.
-No me importa, tuvo que haber hecho su tarea…

CLASE IV
-Profesor, ayer en la noche me di cuenta de que algo iba muy mal en mi vida.
-No me importa, tuvo que haber hecho su tarea…

CLASE V
-Profesor, ayer mis padres casi se matan entre ellos… tuvimos que salir huyendo de noche.
-No me importa, tuvo que haber hecho su tarea…

CLASE VI
-Profesor, mis padres ayer en la noche tomaron la decisión de divorciarse.
-No me importa, tuvo que haber hecho su tarea…

CLASE VII

-Profesor, todo me está saliendo mal… ayer en la noche mi hermana rompió el espejo y comenzó a cortarse con los pedazos.
-No me importa, tuvo que haber hecho su tarea…

CLASE VIII
-Profesor, mi novio en la noche me dejó todas las cartas que le he dado en el buzón de la entrada con una nota que decía ”Ya no puedo, lo siento”.
-No me importa, tuvo que haber hecho su tarea…

CLASE IX
-Profesor, ayer en la noche me di cuenta de que Dios no existe.
-No me importa, tuvo que haber hecho su tarea…

CLASE X
Profesor (pasando lista): ”¿Gabriela Ponce?”
Alumna X: ¿No se enteró…?

Para antes de que cierre la puerta del taxi

Hoy conté las heridas que tengo en la lengua por tragarme las palabras que me gustaría decirle cuando se va. Diecinueve. Diecinueve heridas en una lengua de diez centímetros. Una herida por año que me he abstenido de abrazar la vida como se debe por miedo a que la vida también me aparte los brazos. Sabe algo, las personas que sonríen como yo sonreímos por dos cosas: porque la sonrisa es la mejor trapecista para equilibrar la tristeza y porque los dientes están cerrados a manera de cubrir las heridas que nos acusan en la lengua. Yo no puedo gritarle que le quiero mucho porque mucho es una cantidad y yo no sé cuánto más soy capaz de quererle. Yo no puedo decirle que le quiero mucho porque mucho es una palabra que comienza por “m” y termina por “o”, y yo le quiero tanto que no me bastan las letras de un abecedario. Yo no puedo decirle que le quiero mucho porque yo no lo quiero mucho. Yo lo quiero mar, lo quiero madera, lo quiero ensalada fresca. Por eso no espere que lo mire a los ojos y le mienta, porque decir “lo quiero” es muchas veces una excusa para poseer y yo más bien quiero que vuele y que regrese cuando una rama seca hiera una de sus alas. Si el día de hoy se va a ir triste y me va a dejar en ese taxi sola porque no le dije que le quería entonces le escribo antes y le confirmo diecinueve cosas, cada una como antítesis de las veces que me he mordido la lengua:
Me gusta que adopte los complejos cariñosos de sus mascotas

No quiero fingir que quiero luchar sola cuando luchar junto a usted es una de las cosas más fascinantes de mi vida

Entiendo que usted tiene veintiséis heridas en la lengua, pero no deje que sus heridas me hieran el doble a mi.

Cuando suspiro no es porque no lo quiera, es más bien porque lo quiero tanto que no soportaría escribir en mi diario que se fue.

No me gusta que me compre jugos de naranja: prefiero cuando me los prepara usted, con sus manos cansadas.

Yo nunca voy a llenar el vacío que las personas antes que yo le dejaron; pero sí me hospedaré en su cuerpo y escribiré en usted miles de historias.

El presente es un lápiz indeleble: no lo desaprovechemos arrojando tantas hojas al lavabo.

Cuando le digo que se quede es porque lo único que me mantiene en la cordura en ese momento es su abrazo.

Cuando lo miro a los ojos mientras escucho una canción es porque el autor está diciendo lo que yo no puedo.

No tengo intenciones de herirle, a pesar de que soy un cactus la mayor parte del tiempo.

Me gustaría que en vez de intentar poseerme intentara sumergirse conmigo. 

Le he contado cosas que nadie sabe ni sabrá de mi. 

Mientras yo escriba de usted, usted nunca va a morir.

Cuando estoy muy enojada, no se enoje conmigo… Más bien váyase a traerme un vaso con agua (o un chocolate caliente).

No me grite, los gritos también son golpes… 

Soy mucho más transparente de lo que parezco, a pesar de que siempre estoy usando máscaras.

No siento que el mundo sea un lugar malo: respete si yo todavía tengo fe en los seres humanos.

Deje que me pegue mis propios golpes, a usted nadie le negó montarse a una bicicleta por miedo a que se rompiese una rodilla.

No quiero que me regale flores, quiero que me regale cosas pequeñas que me hagan sentir que me está ofreciendo un pedazo de su vida.

No dude de que los demonios que encierran los seres humanos también les llega el día de enamorarse.

Buenas tardes, ya puede cerrar la puerta.

  

  

Flores, teclas y ombligos

Mi cuerpo palpita frente a un teclado de letras borradas por el tiempo. No sé cuántas teclas hay… varias de ellas se han roto, varias dejaron de funcionar por derramar el café con un codo desvelado. Nunca me he tomado el tiempo para contarlas; podrían ser mil o ninguna. Podrían ser de metal o de barro.

Sin embargo sostengo una flor vieja entre las manos, una de esas flores fosilizadas por un libro de poesía. ”Las flores se vuelven más bellas cuando se ponen en medio de libros de poesía”, decía la Nona.

…y de pronto esa flor se vuelve otra de mis manos, la paso por mi cuello, por mis hombros… la coloco en mi ombligo y voy queriendo dar vida a algo que murió hace tiempo. ”Las flores resucitan cuando se plantan en un ombligo” resuena su voz de nuevo. Cuando pienso en ella no existen flores, no existen teclas, ni ombligos. Cuando pienso en ella sólo existe luz. Sólo existe la luz del cielo oscuro.