Asfixio

Asfixio las manos

Aprieto el país que cargo en las manos

Lo asfixio

Asfixio los puñales con los que matan a los niños

Asfixio las jeringas infectadas de SIDA

 

La clase alta también… se asfixia

Se pone las manos alrededor del cuello

Asfixiando todas las casas de madera,

Las casas de aluminio, las casas de cartón

En las que viven los ancianos cubiertos de barro

En donde viven los perros tristes,

Los cadáveres de los valientes

Los niños de las manos amputadas

 

-Valeria Cobos

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Para cuando se te consuma el cigarrillo

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Estos somos nosotros. Javier y Valeria. Valeria y Javier. Dos seres humanos que se conocieron por casualidad hace casi una década.

Dicen que cuando conocés a una persona en una casa salesiana es bien difícil que esa persona salga de tu vida del todo. Y eso somos, dos salesianos en busca de respuestas que nadan por la vida a través de las emociones fuertes.

Él y yo somos fuerza. Él y yo somos energía pura. Yo no soy de las personas que escuchan mucho, pero cuando él me habla no habla para que siga sus consejos, habla para que yo respire, para que yo me de cuenta de que la tristeza de la vida es parte del equilibrio.

Javier y yo no nos vemos a diario, no hablamos muy seguido, pero cuando nos vemos tengo tantas cosas que contarle (como si hubiera estado una vida entera sin verlo). Javier habla con las manos, con los ojos, con los abrazos, con los libros que me recomienda… Javier es mi amigo, sí… de esos que no aparecen todos los días, de esos con los que el tiempo se va demasiado rápido, de esos con los que la vida vale la pena. Javier es mi amigo, lo es.

-Valeria Cobos