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Te contaré la historia que tu madre nunca te contó:

Un arpista arrugó una cuerda y así creó el lunar de tu nariz

Tu segundo lunar fue un poema de Baudelaire que se tragó y escupió una mariposa

La misma mariposa se masturbó en una mancha de pintura en donde nacieron seis de los lunares de tu pie izquierdo.

En algún pergamino se escribió un poema de amor que al ser quemado repartió en tu vientre treinta y nueve lunares.

Alguien dijo: ‘’Perdónalos porque no saben lo que hacen’’ mientras le clavaban tres de los que serían tus lunares en su cuerpo desnudo

Las siete lágrimas que lloró la prostituta se difuminaron en el lodo y se te dibujaron a vos en el cuello

El lunar en el dedo te lo escribí yo, cuando por primera vez me abrazaste el rostro con las manos

Cuatro se evaporaron del café que dejaste inconcluso de tanto llorar a-Diós.

Tres salieron de tus labios cuando por primera vez dijiste ‘’no es justo’’.

Cinco los escribió Kachapturian cuando decidió exprimir su infancia en un pentagrama

Cinco más saltaron de tu violín cuando recuperaste esa infancia desde tus cuerdas

Uno lo dibujaste vos mismo, cuando te diste cuenta que los árboles tenían cicatrices

Veinte se cayeron cuando dejaste de frecuentarlo porque querías estar solo

Uno te entró por el oído cuando escuchaste por primera vez el respiro de tu hermano

Cuatro te cicatrizaron en la pierna cuando sangrabas pero sabías que tenías que levantarte

Uno -y no el último- te lo pintaré con los labios hoy antes de ir a dormir.

 

Valeria Cobos Ayón

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Pienso en Poesía

Pienso en poesía y pienso en tus manos

En tus labios hechos de plumas de fénix,

”POESÍA” digo.

Y no sé si se te descalzás o si son tus pies los que te descalzan

Me perdés en tu aliento

Dominó de sabores

En tu lengua que está hecha de helio,

En tu sangre que pesa de la tierra al cielo,

Del cielo a mi. 

”Poesía” digo.

Es hora de dormir. 

-Valeria Cobos

DSC_9888Foto por: Fernando Amaya